viernes, 1 de junio de 2012

COQUES


 


 
 
El descubrimiento del pan no fue casual. Nos situamos en la época Neolítica. Un antepasado del hombre conoce las semillas y los cereales y sabe que triturados y mezclados con agua dan lugar a la papilla. Un buen día, este primitivo olvida la papilla en una especie de olla. Al volver, encuentra una torta granulada, seca y aplastada. El primer pan acaba de tomar forma. De esa rudimentaria hogaza, fruto del azar, hasta hoy, la elaboración y el consumo de este alimento ha pasado por distintas etapas.
 

En el mundo egipcio el alimento de los pobres se componía de pan y cebolla; de ahí el dicho contigo, pan y cebolla. Fue precisamente en la época de los faraones cuando se descubrió la fermentación y el verdadero pan. A través de las relaciones comerciales con los egipcios, Grecia adoptó este producto e hizo de la panadería un arte: crearon más de 70 variedades e inventaron formas diversas, con masas distintas a las que se añadían especias, miel, frutos secos El pan ácimo (sin fermentar) se consideraba un manjar. Para muchos historiadores, el mito de Jasón en busca del vellocino de oro es una metáfora de las rutas griegas que iban tras el trigo.


Y llega la época romana. En un principio, se restringe la elaboración de hogazas; preferían alimentarse de gachas y papillas. El pan era para los pudientes. En el año 30 antes de Cristo hay en Roma más de 300 panaderías dirigidas por cualificados profesionales griegos. Se constituye el Colegio Oficial de Panaderos, de carácter privilegiado (queda exento de impuestos), y se reglamenta la profesión: pasa de padres a hijos. Se mejoran los hornos de tal manera que aún hoy se denomina 'horno romano' a la máquina de calentamiento directo.


En la Edad Media no hubo progresos notables. Desciende el cultivo de cereales y llegan los periodos de hambre y falta el alimento base, el más preciado en las épocas de hambruna. Se muestra en la literatura de la época. En El Lazarillo de Tormes, el zagal cuenta: «Y comienzo a desmigajar el pan sobre unos muy costosos manteles Después, como quien toma una gragea, lo comí y algo me consolé». Los monasterios se convierten en los principales fabricantes y surgen los gremios de artesanos.


A finales del XVIII aumenta la producción del trigo y se consigue una harina mejor. El precio del pan baja. En el XIX se inventa el molino de vapor y se añade una nueva fase a la elaboración: la aireación de la masa. Aparece una nueva levadura y surgen técnicas mecánicas para amasar. Con estas mejoras, la industria panaderil se consolida hasta nuestros días.

 

BREVE HISTORIA DE LA COCA DE SAN JOAN
Desde tiempos prerromanos, la llegada del solsticio de verano ha sido motivo de celebración. Se conmemora este fenómeno astronómico, encendiendo mágicas hogueras que pretenden “dar más fuerza al sol” en su camino hacia el solsticio de invierno y alejar a seres fantásticos que aparecen en la noche más corta del año.
En Cataluña con la llegada del verano (23 de Junio) se celebra la festividad de San Juan. La “Revetlla de Sant Joan”, también llamada popularmente, la Nit de les Bruixes (Noche de las Brujas); o la Nit del Foc (Noche del Fuego), es una celebración popular y mágica que evoca las fiestas ancestrales en honor al rey SOL.
La Nit del Foc (Noche del Fuego): En nuestros días, es habitual celebrar reuniones familiares o participar en fiestas populares alrededor de una hoguera para conmemorar la llegada del verano. En todas las fiestas, la noche se llena de luz, color y sonido, gracias a los fuegos artificiales, petardos y cohetes que niños y mayores lanzan sin descanso hacia un cielo mágico y misterioso. En todas las mesas ocupa un lugar destacado un plato típico de la repostería tradicional catalana, la “Coca de Sant Joan”.
La Coca de San Juan es un dulce tradicional que antiguamente tenía forma circular con un agujero en medio, tratanto de recordar el disco solar. La coca se comía “al ras”, es decir, al aire libre, tanto en el campo como en la ciudad, porque la noche de Sant Joan es una noche mágica.
La coca ofrece distintas versiones para satisfacer el gusto de todos, hay cocas de crema, de piñones, de chicharrones, con frutas confitadas, cabello de ángel, etc. También podemos encontrar diferentes formas de hacer la masa, más fina o más esponjosa, para posteriormente, rellenarla de nata, crema o chocolate.













La Nit de Bruixes (Noche de Brujas): Se dice que en la Nit de Sant Joan se congregan brujas y druidas (Akelarre) en diversos puntos de nuestra geografía para potenciar y desarrollar sus mágicos y extraordinarios poderes. Durante el encuentro, las brujas reparten sus pócimas y elixires de amor y fortuna. Según la leyenda popular se cree que el ángel del amor sólo sale esta noche disparando con su arco y flecha para enamorar.